Una persona a la que amé intensamente tomó una de las decisiones más impensables que nadie puede imaginar: quitarse la vida voluntariamente. Aunque quizás la palabra «voluntariamente» no haga más que minimizar el tormento que puede empujar a alguien a un final tan desesperado.

Nuestra historia estuvo señalada desde el principio por las casualidades maravillosas, tanto como por un pernicioso sentido de la oportunidad con que la vida nos frustraba.

Tras una prolongada separación venían los reencuentros, solo somos amigos, nos decíamos mutuamente, cada uno para nosotros mismos. Esperando que el tiempo se pusiera por fin de nuestra parte, algún día. Eso jamás sucedió.

Aunque yo siempre miraba, desde lejos y medio escondido, esperando que todo le fuera bien y (no voy a negarlo) esperando la oportunidad de volver a ser lo que solo fuimos por un brevísimo instante, la vida seguía poniéndonos lejos en tiempo y espacio. Y fue inevitable perder el hilo (que no romperlo) por un tiempo que me pareció una eternindad.

Cuando, al fin, logré hacer la llamada, nadie contestó al otro lado. Su amiga, mi amiga, la amiga que nos vio encontrarnos y desencontrarnos, fue quien me dijo más tarde: «ojalá hubieras llamado antes». Y esa frase se me clavó en una parte de alma que ni siquiera sabía que existía. Y allí sigue clavada, más de 10 años después.

Los detalles sobran, salvo uno: no hizo ese viaje sola. En su vientre había una vida que no tuvo ninguna oportunidad de llorar siquiera.

Saber eso, me partió el alma, con un sonido que solo quien lo ha vivido puede comprender y que no puede dejar de oír, jamás.

Letra - Lyrics

Sobre la cama tu anillo y un collar,
en la cómoda una carta sin sellar.
Te fuiste donde nadie te podía alcanzar,
tenías prisa por llegar.

Tu mirada con un halo fantasmal,
tus talones parecían levitar.
En tu cuello una serpiente de metal
no, no dejaba respirar.

Si pudiera comprenderlo,
si dejara de culparme,
si hubiera llamado solo dos minutos antes.
Si ese lazo no apretara, si la vida no matara,
si el hubiera o el hubiese
fueran suficientes,
aún estarías aquí,
y yo no escribiría
esta canción.

Llevo años intentando no soñar
dónde nos fallamos, qué es lo que hice mal.
¿Recuerdas cuando te solía regalar
nuestra Historia sin Final?

¿Quién podría ni siquiera imaginar
que no hiciste sola el viaje a ese lugar?
En tu vientre un pasajero singular
no tuvo tiempo de llorar.

Si pudiera comprenderlo,
si dejara de culparme,
si hubiera llamado solo dos minutos antes.
Si ese lazo no apretara, si la vida no matara,
si el hubiera o el hubiese
fueran suficientes,
aún estarías aquí,
y yo no escribiría
esta canción.

Adela.

On the bed, your ring and a necklace
On the dresser, an unsealed letter
You left to a place no one could reach
You were in a hurry to get there

Your gaze had a ghostly halo
Your heels seemed to levitate
Around your neck, a snake of metal
Wouldn’t let you breathe

If I could understand it,
if I could stop blaming myself
If I had called just two minutes earlier
If that knot hadn’t tightened, if life didn’t kill
If «what ifs» and «could haves»
Were enough
You’d still be here,
And I wouldn’t be writing
This song

For years, I’ve been trying not to dream
Of where we failed, what I did wrong
Do you remember when I used to gift you
Our Never-Ending Story?

Who could’ve ever imagined
That you didn’t make the journey to that place alone
Inside you, a singular passenger
Didn’t have time to cry

If I could understand it,
if I could stop blaming myself
If I had called just two minutes earlier
If that knot hadn’t tightened, if life didn’t kill
If «what ifs» and «could haves»
Were enough
You’d still be here,
And I wouldn’t be writing
This song

Adela.